Una sonrisa de color azul

Una guerrera de color azul y sus amigos del agua.

Carolina, 9 años

¿Os acordáis de Flipper? Fue quizá el delfín más famoso de la televisión, durante muchísimo tiempo, y con sus aventuras despertó la imaginación de millones de niños en todo el mundo que, quien sabe, si se ilusionaron también con poder tocar y acariciar a estos simpáticos animales.

A la protagonista de esta ilusión, Carolina, no le hizo falta ver la famosa serie para tener claro cuál era su ilusión. Ella lo supo desde que le regalaron un libro, leído ya una y mil veces, en el que aparecían casi todas las especies de animales, incluso los delfines. Lo aprendió todo sobre ellos. Incluso que duermen con un ojo abierto y otro cerrado, ¡para que no les cacen!

Y lo mejor era que mientras Carolina nos contaba todo lo que sabía sobre los delfines no paraba de sonreír.

Niñas como

Carolina

y su familia han hecho posible lo imposible gracias a personas como tú, que quieren ayudar y creen en la fuerza de la ilusión.

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Nos dijo también que su color favorito es el azul. No podía ser otro. El del mar en el que se imaginaba  que viven sus animales favoritos. También nos dejó claro que ella era “más de castillos y dragones que de princesas” y por eso no nos quedó ninguna duda de que estábamos ante una pequeña guerrera, que iba a luchar con ganas para cumplir su ilusión. Ella misma nos aclaró que, en ocasiones, no podía jugar con los animales tanto como le gustaría. Y que según tenía las defensas, cuando sus padres la llevaban a alguna feria a la que había ido con sus padres, ella no podía coger “ni un pollito”.

Carolina comprendía que si quería alcanzar su ilusión había que esforzarse mucho, que debía estar fuerte para que los médicos le dieran su permiso y que tendría  que trabajar en sus deberes para poder reunirse con sus amigos marinos.

Cartas, dibujos, hacer caso de todo lo que le decían los médicos… Carolina puso todo su empeño. Y por fin, el esfuerzo y las ganas tuvieron su recompensa.

El día llegó y nuestra guerrera azul se reunió con sus amigos del agua. Todo lo que había esperado, acariciar y darle un besito a los delfines, tocar a los leones marinos, ver todos los espectáculos… se convirtieron en las vivencias de un día inundado de ilusión.

Se dice que los delfines saltan por encima de las olas para ir más rápido, porque están enamorados o para jugar entre ellos. En resumen, de felicidad. Es la misma felicidad que vimos en la sonrisa de Carolina, que permanecerá, imborrable, junto a unos recuerdos unidos al color azul que tanto le gusta y que la empujarán, más lejos, y más alto, para superar todos los retos. 

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