Ser un niño... otra vez

Ricard y su ilusión llena de fantasía

Ricard, 18 años

¿Recordáis ese hormigueo en el estómago antes de subiros a vuestra atracción favorita? ¿Las risas incontrolables en el autocar durante una excursión con el colegio o la felicidad al despertaros la mañana de Reyes?

Así es es la ilusión de un niño. Eléctrica, fascinante, mágica. La ilusión que, en algunos momentos, a Ricard le costaba mantener entre hospitales, medicinas y tratamientos. Sin embargo, incluso durante su enfermedad, Ricard también se esforzaba por seguir siendo un niño y guardar sus momentos en ese “almacén” de recuerdos felices que debería ser siempre la niñez.

Niños como

Ricard

y su familia han hecho posible lo imposible gracias a personas como tú, que quieren ayudar y creen en la fuerza de la ilusión.

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Muchos de ellos estaban relacionados con Mickey, Donald y todos los personajes que dieron vida a sus sueños infantiles. Por eso, cuando le preguntamos por su ilusión no dudó: viajar al mundo de la fantasía y, junto a su familia, recuperar la sonrisa de un niño. Y es que Ricard sabía que la mayor ilusión es aquella que puede ser compartida. Y estaba decidido a esforzarse al máximo para enseñarle el castillo de las princesas Disney a su hermana pequeña, subirse a las atracciones con su hermana mayor y, sobre todo, que todos disfrutasen como niños durante unos días inolvidables para toda la familia.

La verdad es que el trabajo de la familia para conseguir hacer realidad esta ilusión nos dejó impresionados

Dibujos, un cojín con el nombre de la familia, pulseras para las azafatas del avión, un parchís de princesas con castillo incluido y hasta una caja de costura “vintage”. ¿Y lo mejor de todo?

Que como ellos mismos nos confesaron tenían claro que querían hacer algo juntos, porque todos iban a trabajar y disfrutar con la ilusión de Ricard.

Y así fue durante todo el “viaje” de la ilusión. En la planificación, en los deberes y, como no, el día en que por fin se hizo realidad. Todos habían aportado su grano de arena y pudieron disfrutar de lo lindo, volviendo a recuperar la felicidad de un niño. Así fue como tras el viaje al mundo de Mickey, Pluto y Donald, la mochila de “recuerdos” se llenó otra vez de risas, fantasía y sobre todo ilusión. Un equipaje rebosante de experiencias felices que Ricard y su familia llevarán siempre consigo de ahora en adelante.

Niños como

Ricard

y su familia han hecho posible lo imposible gracias a personas como tú, que quieren ayudar y creen en la fuerza de la ilusión.

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