Los mejores amigos​ de Mateo

Los elefantes nunca me dejan solo…

Mateo, 6 años - Hematología

“Los elefantes nunca me dejan solo…” nos dijo Mateo cuando le preguntamos por su enorme colección de elefantes. Tiene más de 100 de todos los colores, formas y tamaños. Y nos confesó que los quiere muchísimo a todos. Así que tenía muy clara su ilusión: conocerlos, por fin, en persona.

Mateo es un pequeño luchador, al que con pocos meses de vida le diagnosticaron una enfermedad oncológica. “Me llamo Mateo y tengo nueve meses. Puede que mi nombre no te diga nada, pero mi historia es la historia de muchos niños. Y todos necesitamos tu ayuda.” Así comenzaba la carta que los padres de Mateo escribieron en su nombre con el objetivo de conseguir donantes de médula para su pequeño. Tras años de tratamientos y esfuerzo, Mateo y su familia han ido superando juntos la enfermedad. Ahora solo querían disfrutar y hacer realidad la mayor ilusión de Mateo ¡conocer a los elefantes!

Niños como

Mateo

han cumplido su sueño gracias a personas como tú, que quieren ayudar y creen en la fuerza de la ilusión.

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Los elefantes de Mateo son uno de los principales apoyos que le ayudaron a seguir adelante, tras el largo tratamiento al que se sometió. Para tener menos miedo en los momentos difíciles y aportarle la fuerza necesaria de cara a seguir luchando. El día en el que, por fin, hizo realidad su ilusión y vio de cerca a los elefantes, él y toda su familia estaban emocionados.

Desde el minuto cero, los encargados del Hotel Arts recibieron a Mateo como “El cuidador de elefantes”. Más tarde, en el Zoológico de Barcelona, el director y todo el personal se encargaron de atender a Mateo y sus familiares, responder sus preguntas y enseñarle todo sobre los animales a él y a su hermano Lucas. Mateo aprendió los hábitos y costumbres de sus mejores amigos, cuáles son sus comidas preferidas, cómo juegan… Además en el Aquarium de Barcelona también querían conocer a este pequeño amante de los animales y Mateo disfrutó descubriendo los secretos del fondo del mar. La alegría y la emoción reflejadas en su cara se contagiaron a todos aquellos que lo acompañaron durante su ilusión.

Toda la familia disfrutó de esta experiencia “bestial” y de la sonrisa de Mateo. ¡Gracias por compartir la fuerza de vuestra ilusión!

Niños como

Mateo

y su familia han hecho posible lo imposible gracias a personas como tú, que quieren ayudar y creen en la fuerza de la ilusión.

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