Volando hacia el futuro

Volando hacia el futuro

Una pasión por los aviones

Fabricio, 16 años

Fabricio tiene 16 años, y a pesar de su corta edad, es un ejemplo de lucha y superación, y siempre, con una sonrisa en los labios. Hace año y medio le diagnosticaron una enfermedad oncológica que está luchando por dejar atrás.

Es un enamorado del mundo de la aviación. Nos sorprendió porque se lo sabe todo, casi; pero nunca lo había experimentado de cerca. ¿Su ilusión? La tenía clara. Conocer todo sobre los aviones.

Desde el primer momento, todo el equipo de Iberia se volcó para ayudarle a hacer su ilusión realidad. Y por su parte, Fabricio iba a esforzarse en obtener todo el conocimiento posible de cara a aprovechar al máximo la oportunidad de conocer cómo funcionaba la aerolínea y hablar con su tripulación, con sus ingenieros. Fabricio se preparó tan a fondo que sorprendió a todo el equipo de Iberia y no paró de hacerles preguntas acerca de todo lo que sabía pero no había podido experimentar hasta entonces. Para todos fue un verdadero placer compartir con Fabricio y sus padres, Sonia y Víctor, una jornada llena de descubrimientos e ilusiones.

Fabricio disfrutó de  una experiencia fantástica de la mano de Iberia que le ha hecho vivir, como él mismo dijo: “uno de los mejores días de mi vida”. Su ilusión ha podido volar muy alto, tan alto como los aviones y esto, sin duda, influirá en su recuperación. Le han dado alas para que siga luchando y logre, el día de mañana, alcanzar la meta que se ha propuesto “ser ingeniero aeronaútico”.

Niños como

Fabricio

y su familia han hecho posible lo imposible gracias a personas como tú, que quieren ayudar y creen en la fuerza de la ilusión.

Hazte socio hoy y cambia vidas.

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Fabricio

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Una habitación con vistas

Una habitación con vistas​

Esa ventana era la entrada a un mundo mágico.

Gloria, 9 años - Hematología

La ilusión de Gloria viene inspirada por las vistas desde la ventana de una habitación del Hospital de la Vall d’Hebron. “Desde lejos veía el Tibidabo, y esa ventana era la entrada a un mundo mágico, donde estaban todos: papá, mamá y mis dos hermanos, riéndonos juntos, en familia”.

¿Quién no ha pensado alguna vez con el Tibidabo y no ha podido reprimir una sonrisa en los labios? Verse en los espejos mágicos, montarse en el barco pirata, pintarse la cara y disfrutar de las magníficas vistas a Barcelona… son solo algunas de las imágenes que nos vienen a la cabeza.

Niñas como

Gloria

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Cómo bien le explicamos a Gloria, las ilusiones solo se consiguen con esfuerzo. Nos confesó que las manualidades no eran su fuerte, en cambio, tenía pensado unos deberes muy especiales. En su caso, se propuso comer mucho, para coger fuerza. Y aprender a estar más agradecida de su día a día y a disfrutar más de los ratos con su familia. Gloria cumplió con sus propósitos, papá nos lo aseguró. Y cuándo nuestros amigos de Tibidabo se enteraron de su historia, no dudaron ni un momento en querer conocer a su pequeña gran fan. En el día marcado, un coche fantástico subió a Gloria, junto a toda su familia, a la cima de la montaña más mágica de Barcelona. Incluso el sol se puso de acuerdo para que no apareciese ni una sola nube. Además Gloria pudo conocer a los personajes anfitriones del parque: TI, BI, DA, BO. Cada vez que hablaba con ellos veíamos cómo aparecía su gran sonrisa. En el parque Gloria y su familia disfrutaron de los personajes, de las atracciones y pintándose la cara de la forma más divertida. Se lo pasaron en grande y disfrutaron de un día en familia precioso que nació en una habitación de hospital.

Niñas como

Gloria

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La sonrisa más dulce

La sonrisa más dulce

Y un cuento de Alicia en el País de las Maravillas

Sonia, 18 años

Al conocernos Sonia nos dijo que quería “recuperar el brillo y la sonrisa en mis ojos”.  A raíz de su enfermedad y de tener que pasar muchas horas en el Hospital perdió amistades y su mundo se fue haciendo cada vez más pequeño. Su ilusión era poder visitar un lugar donde siempre hay alegría, ir a Disneyland París y conocer el universo de Alicia en el País de las Maravillas: “para poder olvidar todos mis problemas, dejarlos a un lado y pasarlo bien. Sentirme como que si nada de esto hubiera pasado.”

Niñas como

Sonia

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Desde el primer momento toda la familia de Sonia se volcó en ayudarla para conseguir hacer realidad su ilusión. Su madre preparó unos dulces y preciosos pasteles dignos de acompañar el té del Sombrerero Loco. Y Sonia y su padre tenían que investigar sobre el parque y conocer bien todas las zonas. ¿Qué atracciones verían? ¿Dónde se montarían? A medida que Sonia iba investigando y trabajando para hacer realidad su ilusión, le costaba menos imaginarse paseando por la calle de Main Street de Disneyland, el lugar dónde sus problemas se harían tan pequeños. Sonia también hizo unos dibujos preciosos y un avión para que Vueling la ayudara a llegar a su ilusión.

Día a día, Sonia recuperaba la sonrisa y sus ojos brillaban de nuevo, volvía a ser aquella niña que como su madre dijo  “allí donde iba lo iluminaba todo, solo con sus ojos.”. Una chica encantadora, sensible y, sobre todo, ilusionada ante la perspectiva de visitar el mundo de Alicia.

Al regresar de su aventura en Disneyland, Sonia nos contó que todo había sido fantástico: “¡He disfrutado como una niña pequeña, me lo he pasado muy, muy bien con mi familia!”.Confesó que se había montado en todas las atracciones, que ya estaba pensando en volver, algún día. Y lo mejor de todo… nos paró de sonreír mientras recordaba la aventura de su mayor ilusión.

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Sonia

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De botánica, minerales y… ¡PASTA ITALIANA!

De botánica, minerales y...

¡Pasión por la pasta italiana

Meritxell, 11 años

Cuando conocimos a Meritxell aún no tenía clara su ilusión. Meritxell empezó por explicarnos todo lo que más le gustaba, a través de un cartel lleno de color en el que nos mostró cada una de sus pasiones: pasear por la naturaleza, aprender más sobre los minerales, pasárselo en grande en un parque con su familia…

Meritxell le gustaban tantas cosas que le costaba decidirse por una sola. Mientras sigue poniendo toda su energía en luchar día a día contra una enfermedad oncológica, son estas cosas que tanto le gustan las que le dan fuerza y la ayudan a seguir adelante. Poco a poco, se dio cuenta de que, precisamente, su ilusión debía ser tan especial como todas sus aficiones y nos confesó que quería disfrutar de un día completo de experiencias donde se juntaran todas sus cosas favoritas…

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Meritxell

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Meritxell siguió soñando con ese día tan especial, investigando sobre minerales, sobre pasta italiana… hasta que llegó. Y no pudo empezar mejor. En el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, la esperaba el Director del Departamento de Actividades del museo. Además, allí también pudo conocer a un conservador de mineralogía con quien descubrió los secretos de la ciencia que le apasiona. Meritxell, además, pudo hacer algo muy especial: tocar los minerales con sus propias manos.

Con todo lo aprendido, la familia se dirigió al Jardín Botánico donde disfrutó de la naturaleza, en un paseo guiado y exclusivo por todo el jardín. Y para acabar no había un mejor punto y final que reponer fuerzas en un restaurante italiano con el plato preferido de Meritxell: la pasta.

Fue un día lleno de sus cosas favoritas, haciendo todas las cosas que más le gustan, y que ha significado un impulso extraordinario para esta pequeña tan valiente. Muchas gracias, Meritxell y familia, por compartir la fuerza de vuestra ilusión.

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Meritxell

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Betsy y Minnie

Betsy y Minnie

La ilusión de Betsy y su "ratón" preferido

Betsy, 3 años

Betsy es una princesita de 3 años que, desde un primer momento, nos explicó su gran amor por Mickey y Minnie, a quien ella ha bautizado como “Mimi”. Y es que les tiene un cariño muy especial: llena de besos y abrazos a sus peluches y se emociona muchísimo cuando los ve en televisión. La ilusión de Betsy era viajar a Disneyland y así poder conocer a sus personajes favoritos.

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Betsy

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Joan, de nueve años, hermanito de Betsy, la ayudó a hacer todos sus deberes y también nos explicó cómo vivió la enfermedad de su hermana: “Hola Mickey y Minnie, os voy a contar la historia de una princesa guerrera. El día 10 de agosto de 2014 nacía la princesa más hermosa, una niña tan bonita, tan frágil y tan pequeña… la llamamos Betsy Sofía. Todo era alegría y felicidad en nuestra casa hasta que a los cinco meses la princesa se puso malita y la llevaron al hospital. Yo estaba en el cole y cuando regresé mi hermanita no estaba en casa. No entendía nada, no me dejaban verla y solo veía a papá y mamá llorar. Yo la echaba mucho de menos. Después de dos meses y medio en la UCI nadie podía creer que nuestra princesa sería tan fuerte y saldría de ese lugar y que nos enseñaría tantas cosas: no darse por vencido, luchar y disfrutar de la vida. Hoy en día la princesa tiene tres años y está siendo sometida a un ensayo clínico para ver si más niñitos que tienen su enfermedad pueden llevar una vida normal: saltar, correr, jugar, sin cansarse hasta que llegue la cura. Betsy es muy traviesa y juguetona, está empezando a hablar, le gusta mucho la música y le encanta ver la casa de Mickey Mouse, tanto a Mickey como a Minnie”.

Betsy y su familia se pusieron rápidamente manos a la obra y nos prepararon un “photocall” con Mickey, Minnie y muchas estrellas. Trabajaron juntos, Joan y Betsy los primeros, y después de tanto esfuerzo, disfrutaron de unos días mágicos en Disneyland, donde la pequeña hizo realidad su ilusión de conocer a Mickey y a Minnie. Además, pudieron subirse a todas las atracciones y vieron a todos los príncipes y princesas.

A la vuelta del viaje, su madre nos resumió así la experiencia: “Nos lo pasamos súper bien, ver la cara de felicidad de los niños no tiene precio. Mil gracias por hacer posible cumplir esta ilusión”.

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Betsy

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Veni, vidi, vici

Veni, vidi, vici

Una ilusión romana

José Ernesto, 15 años - Hematología

“Hola amigos y amigas: Me llamo Jose Ernesto y aunque estar enfermo ha sido muy difícil para mí y mi familia estoy muy contento de tener a mi mamá y a mi hermano Jose Manuel siempre a mi lado, dándome fuerza para seguir adelante”.

Son las palabras que José Ernesto nos envió para que lo conociéramos un poquito mejor. Desde el primer momento tuvimos claro que este chico inteligente y responsable forma un equipo extraordinario con su hermano y su madre Ivonne. Precisamente, Yvonne les ha transmitido su pasión por la historia y la cultura y por eso a José Ernesto le encanta imaginar cómo era la vida en épocas y lugares remotos. Su mayor ilusión era cononocer Italia “por su valor histórico y religioso, la cantidad de obras de arte y la ciudad de Roma, centro del Imperio Romano y sus historias llenas de héroes y dioses”. Y estaba dispuesto a demostrarnos que pensaba trabajar tanto como los arquitectos del Coliseo Romano…

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José Ernesto

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La familia se puso manos a la obra ¡literalmente! José Ernesto y su equipo construyeron sus propios monumentos de arcilla: Coliseo, Panteón y Arco del Triunfo incluidos. Todo un trabajo de investigación que les ayudó a imaginarse cómo sería la vida en la antigua Roma. También buscaron información sobre la gastronomía local e incluso ¡aprendieron un poco de latín. Jose Ernesto estaba emocionado y dispuesto a ser un gran experto en la cultura romana.

Después de todo el trabajo, ¡llegó el gran día! Volaba hacia Italia y hasta el capitán del avión de Vueling salió a recibirles. Después de un inolvidable trayecto, llegaron a un céntrico apartamento de Airbnb, desde el que exploraron a pie la ciudad. Visitaron el Coliseo, el Panteón y los museos del Vaticano. Aprovecharon cada segundo de su experiencia, cada gota de historia y cultura que se les presentaba. Ahora a José Ernesto se le ilumina la cara cada vez que recuerda sus días en Roma… y es que con esta experiencia ha descubierto una parte de él muy importante: ¡se ve ya cómo un explorador y quiere conocer todos los rincones del mundo! Su madre nos dijo: “Después de los momentos tan difíciles que han vivido mis  hijos durante el tratamiento de José Ernesto, el poder ver  en sus rostro reflejada esa sorpresa y alegría hace que los feos recuerdos se conviertan en solo recuerdos y que miren la vida como lo que es: una fuente inagotable de Ilusiones, que estarán ahí  a su alcance. Ellos solo tienen que desearlas y comprometerse a luchar por ellas.”

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¿Conoces el mundo de Oliver?

¿Queréis conocer el mundo de Oliver?

Risas, videojuegos y mucha ilusión en Youtube

Oliver, 10 años - Neurología

Muchas veces nos preguntamos cuánto dura el proceso de una ilusión. ¿Es el tiempo en el que la familia trabajan juntos y se proyectan en su ilusión? ¿El momento en el que logran hacerla realidad con la ayuda de todos los que han compartido su esfuerzo? ¿Es el recuerdo de esos días inolvidables? Es todo
eso y más, porque como muchas familias nos dicen el recuerdo de su ilusión “lo llevan siempre en el corazón”.

En el caso de nuestro protagonista de hoy, Oliver, estamos convencidos de que será así y su ilusión se convertirá en un motor de felicidad de ahora en adelante.

Cuando conocimos a este terremoto llamado Oliver, nos cautivó con su simpatía y nos inundó de ideas acerca de todo lo que más le gustaba: la playa,
los lugares “bonitos”, los videojuegos… sobre todo “Need for speed”. Jugando, jugando nos contó que se había aficionado a buscar trucos para pasar niveles, y así había conocido algunos Youtubers, adentrándose en el mundo que se ha convertido en su pasión. Y así fue como, hablando de lo que más le gustaba, nos descubrió su ilusión: ¡Ser youtuber!

Oliver nos contó que sus ídolos eran varios youtubers famosos, y que había muchas cosas que le apasionan (las bromas, las fiestas, la pizza, los petardos, los skates y como no, los videojuegos…). Oliver necesitaba ganar confianza en sí mismo, darse cuenta de que él también podía hacer cosas
tan divertidas como sus ídolos, reforzarse de cara a seguir luchando contra su enfermedad, día a día.

Trabajando en “conocerse” un poco mejor, para encontrar un nombre a su canal, repasando los temas de los que le gustaría hablar, cómo se imaginaba que podían ser los vídeos…

Oliver se dio cuenta de todo el trabajo que había detrás de esos vídeos que tanto le gustan. Pero con toda la imaginación y las ganas que transmitía a todo el equipo, estábamos convencidos que lo lograría.

Para que él mismo pudiera explicar a todo el mundo lo que le gusta y empezase a hacer realidad su ilusión de convertirse en un gran youtuber se sumó al
“Mundo de Oliver” un equipo de profesionales del universo online: Gordon Seen Nada de esto hubiese sido posible sin su colaboración. La agencia se volcó en el pequeño “futuro youtuber” y a través de distintas clases magistrales le enseñaron algunos “secretos de la red”, y le ayudaron a crear su logo, a editar los videos, a buscar fondos y música para sus grabaciones…

Oliver y “todo su equipo ilusión” tenían una meta: el canal de nuestro campeón. Tras todo el proceso de aprendizaje y la complicidad de todo el equipo de
Gordon Seen, Oliver estaba preparado. El resultado… su primer vídeo para “El mundo de Oliver”.

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Oliver

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Oliver

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La mejor doctora del mundo

La mejor doctora del mundo

Una ilusión de futuro

Leslie 11 años

Leslie tiene once años y una vocación: ser doctora y ayudar a curar y dar fuerzas a otros niños como ella.

Leslie sabe cómo se siente un niño ante la enfermedad. Y tenía clara su ilusión: ser doctora, por un día, en Sant Joan de Déu y acompañar a su médico haciendo visitas, recetando, conversando con los pacientes… Una jornada muy especial que podía prepararla para el futuro que imagina.

Leslie y su familia pusieron todas sus ganas en demostrar cómo su pasión era capaz de contagiarnos a todos. Su madre preparó una bata para la futura doctora. Su padre le hizo un termómetro de madera. Ashlie, su hermana, realizó un dibujo enseñándonos cómo se imagina el futuro de Leslie… “¡Será la mejor doctora del mundo!”. Y la propia Leslie se comprometió a preparar una presentación para un grupo de doctores de Sant Joan de Déu. Todo estaba en marcha.

Niñas como

Leslie

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Desde el principio, el hospital se volcó para que Leslie viviera un día muy especial que podía marcar su futuro como médico. Empezó muy pronto, a las ocho de la mañana, y la propia doctora de Leslie bajó a recibirla. “Buenos días princesa” le dijo. Leslie, sin dudarlo, contestó… “¡Hoy… soy doctora!”. Y así fue… durante toda la jornada, cada vez que que alguien la llamaba doctora, Leslie se iluminaba con una sonrisa.

A primera hora, Leslie firmaba su contrato de “doctora de la ilusión”. Antes de la firma, el director de RRHH del hospital, le hizo el mismo encargo que se les pide a todos los doctores “curar y cuidar”. Leslie se comprometió y firmó como doctora por un día. Recibió un maletín personalizado, un recetario de la ilusión y su tarjeta de acreditación. “Para mí es muy emocionante y para ella me imagino que es el día más feliz. Es el inicio de una carrera que ella soñado desde el principio, desde siempre” nos dijo su madre, emocionada, al empezar el día.

Leslie, junto a su doctora, experimentó y aprendió lo que significa ser médico en un hospital como Sant Joan de Déu. Pasó consulta a los pacientes, conversó con ellos, les auscultó… Sus recetas eran sencillas pero muy agradables: abrazos de mamá, besos de papá, comida saludable… Leslie también visitó los distintos departamentos del hospital. En Neonatología la recibieron con una caja de bienvenida en la que encontró un fonendoscopio más pequeño, para auscultar a los bebés. Leslie estaba encantada e incluso ayudó a dar de comer y cambiar a un recién nacido. Antes de comer, fue a visitar a los voluntarios del Hospital y dio una vuelta por las cocinas, donde se prepara toda la comida para los pacientes, trabajadores y visitantes. 

La doctora Leslie comió en el comedor de personal, en una mesa con todos los doctores de Oncología. Como una colega más, conversó con ellos acerca de todo lo que había aprendido durante la mañana. Por la tarde continuó su jornada… Visitó el servicio de Rehabilitación, donde la esperaban los fisioterapeutas y, más tarde, junto al director científico del Área de Oncohematología, el Doctor Jaume Mora, conoció la labor de investigación que se realiza en Sant Joan de Déu.

Su presentación ante los distintos médicos del hospital, fue la nota final a un día lleno de emociones y vivencias que no olvidará. Una vivencia que será su máximo apoyo para seguir esforzándose y convertirse, algún día, en doctora de oncología pediátrica.

Niñas como

Leslie

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Una ilusión a todo gas

Una ilusión a todo gas

Abrió la puerta a la potencia y la velocidad.

Miguel, 18 años

Desde que conocimos a Miguel sabemos, de primera mano, cómo es un “dandy” encantador. Le encantan el boxeo, los barcos, los coches y las cosas buenas de la vida. Está siempre a la moda, es presumido y es un experto en ordenadores. ¿Y lo que más le apasiona? Los autos Ferrari & Lamborghini porque nos contó que, con tan solo escuchar el sonido del motor, reconoce hasta el sonido de la marca. “Piel de gallina” es su expresión para decirnos lo que siente cuando ve sus coches preferidos en la calle o en la televisión.

Para Miguel ha sido muy difícil aceptar y hablar claro de su enfermedad. Su madre nos contó que se ha enfrentado a ella como un valiente y ha preferido mirar solo hacia delante, centrándose en los sueños que algún día podría cumplir. Sus ojos brillan cuando habla de Ferrari & Lamborghini y todo lo malo queda atrás, a la velocidad de uno de sus coches favoritos. Desde pequeño sigue todos sus diseños, colores, motores… y su gran ilusión era sentir la experiencia de subir y pasear un día en uno de ellos. Tres, dos, uno… la ilusión de miguel se puso en marcha y así es cómo nos la resume su madre, Maribel.

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Miguel

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  • Cómo imaginabais la ilusión de Miguel… y cómo ha sido finalmente disfrutarla todos juntos.

Pensábamos que podríamos ver algún coche, pero lo que no imaginábamos era que al final se hiciese realidad su ilusión: ¡poder montarse en un Lamborghini! Fue una pasada montarse en esos coches. La sensación de velocidad y el ruido de los motores. Era pura adrenalina. Miguel estaba en una nube, ¡ni hablaba! Solo estaba con el móvil para no perder detalle de los coches, ¡aunque dudo que pueda olvidarse esta experiencia! No podíamos esconder las caras de felicidad que teníamos,  ya se apreciaba que estábamos súper contentos y a gusto. En todo momento se portaron súper bien con nosotros, estábamos encantados.

  • Ahora cerrad los ojos. Cómo era Miguel antes y cómo es ahora. Qué habéis sacado de toda esta experiencia.

Miguel siempre ha sido un chico abierto y simpático. Cuando nos dieron la mala  noticia de lo que tenía, fue un día que nunca olvidaremos porque para nada esperas que a tu hijo le pase un cosa así, porque no se lo merece, un chico deportista, alegre, estudiante… Fue muy duro asumir por todo lo que tenía que pasar siendo tan joven. Pero quien nos ayudó en todo momento fue él. Era una piedra que le habían puesto en su camino y él tenía que superarlo. Y así lo hizo. En ningún momento perdió su sonrisa, todos los médicos le decían que lo estaba superando muy bien, que era un encanto de niño, daba gozo entrar en su habitación.

  • Cómo os ha ayudado trabajar juntos por hacer realidad la ilusión de Miguel, qué ha significado para vosotros hacerla realidad.

Para hacer el vídeo estábamos un poco nerviosos, porque eso de ponerte delante de una cámara y hablar no se nos daba muy bien. La verdad nos reímos mucho ese día, porque no sabíamos que decir y parecíamos niños pequeños. Pero todo el trabajo valió la pena, porque tanto la cara de felicidad de Miguel como las nuestras eran una pasada. Han sido nuestras pequeñas vacaciones llenas de ilusión. Como ya dije, el día de la mala noticia es un día que nunca se nos olvidará, pero el día que nos hicisteis pasar gracias a vosotros y Drive Me, ese nunca se nos olvidará. Es un gran recuerdo que siempre guardaremos con nosotros.

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Miguel

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La ilusión más mágica

La ilusión más mágica

El universo de Víctor Potter

Victor, 15 años

Víctor tiene 15 años y, como muchos chicos y chicas de su edad es un fan absoluto de la saga de Harry Potter y todo su universo. Hace colección de varitas, cromos…  e incluso le ha escrito una carta a la escritora J.K. Rowling. Además es un chico de lo más creativo. Ha hecho videos inspirados en sus pelis favoritas, ha moldeado con barro su propia escoba voladora y ha demostrado ser un gran conocedor de todos los detalles del mundo de Harry Potter. Al fin y al cabo es su mundo, como él mismo dice: “un lugar  al que escaparse y ser feliz”. Por eso, después de pasar por todo el proceso de su enfemedad, tenía clara su ilusión: “transportarse” a ese mundo mágico que tanto le ha gustado desde que tenía siete años, un mundo donde siempre “olvida sus problemas”. 

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La magia de Víctor se contagia. Sus padres fueron los primeros a subirse al tren de la ilusión y transformaron su casa en la de la familia Weasley (con la ayuda de un croma verde) para hacer cerveza de mantequilla.

Pero no fueron los únicos. El grupo Eulen, al enterarse de la historia de Víctor, se volcó para ayudarle a conseguir su objetivo: viajar a Londres y conocer los estudios donde Harry Potter se hizo realidad. Para lograrlo, Víctor visitó las oficinas de Eulen, en Madrid, y asistió a un curso especial de Hogwarts. Junto a Ron y Hermione consiguió los siete “horrocruxes” que le permitían viajar a Londres. La familia se sintió arropada en todo momento y fue una experiencia que no olvidarán jamás. A Pilar, la mamá de Víctor, se le siguen poniendo los pelos de punta de la emoción al recordar todo lo vivieron juntos.

Una vez superadas las pruebas, Víctor y su familia estaban a punto para volar a Londres. Antes de poner rumbo a su ilusión, en el hotel Petit Palace, le prepararon una habitación digna de los mejores magos. Y una vez en la ciudad de Harry Potter, exploraron todos los rincones y le cogieron el gusto al metro. Al principio iban un poco perdidos, como el señor Weasley en los libros, pero con un par de viajes ya tenían dominada la situación. Y llegó el gran momento, aquello por lo que Víctor había trabajado tanto: la visita a los estudios de Londres. Allí, Víctor visitó los escenarios míticos de las películas de Harry Potter y voló en una escoba como un auténtico mago. Una visita mágica, que fue el colofón de una aventura digna del mago más famoso y que Víctor disfrutó al junto a sus padres. “Me faltarán años de vida para agradeceros todo lo que habéis hecho por mi. Este viaje me ha llenado de magia, de agradecimiento y de amor mi corazón”.

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Víctor

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