"Hola amigos y amigas: Me llamo Jose Ernesto y aunque estar enfermo ha sido muy difícil para mí y mi familia estoy muy contento de tener a mi mamá y a mi hermano Jose Manuel siempre a mi lado, dándome fuerza para seguir adelante".

Son las palabras que José Ernesto nos envió para que lo conociéramos un poquito mejor. Desde el primer momento tuvimos claro que este chico inteligente y responsable forma un equipo extraordinario con su hermano y su madre Ivonne. Precisamente, Yvonne les ha transmitido su pasión por la historia y la cultura y por eso a José Ernesto le encanta imaginar cómo era la vida en épocas y lugares remotos. Su mayor ilusión era cononocer Italia "por su valor histórico y religioso, la cantidad de obras de arte y la ciudad de Roma, centro del Imperio Romano y sus historias llenas de héroes y dioses". Y estaba dispuesto a demostrarnos que pensaba trabajar tanto como los arquitectos del Coliseo Romano...

La familia se puso manos a la obra ¡literalmente! José Ernesto y su equipo construyeron sus propios monumentos de arcilla: Coliseo, Panteón y Arco del Triunfo incluidos. Todo un trabajo de investigación que les ayudó a imaginarse cómo sería la vida en la antigua Roma. También buscaron información sobre la gastronomía local e incluso ¡aprendieron un poco de latín. Jose Ernesto estaba emocionado y dispuesto a ser un gran experto en la cultura romana.

Jose Ernesto

Después de todo el trabajo, ¡llegó el gran día! Volaba hacia Italia y hasta el capitán del avión de Vueling salió a recibirles. Después de un inolvidable trayecto, llegaron a un céntrico apartamento de Airbnb, desde el que exploraron a pie la ciudad. Visitaron el Coliseo, el Panteón y los museos del Vaticano. Aprovecharon cada segundo de su experiencia, cada gota de historia y cultura que se les presentaba. Ahora a José Ernesto se le ilumina la cara cada vez que recuerda sus días en Roma… y es que con esta experiencia ha descubierto una parte de él muy importante: ¡se ve ya cómo un explorador y quiere conocer todos los rincones del mundo! Su madre nos dijo: “Después de los momentos tan difíciles que han vivido mis  hijos durante el tratamiento de José Ernesto, el poder ver  en sus rostro reflejada esa sorpresa y alegría hace que los feos recuerdos se conviertan en solo recuerdos y que miren la vida como lo que es: una fuente inagotable de Ilusiones, que estarán ahí  a su alcance. Ellos solo tienen que desearlas y comprometerse a luchar por ellas.”

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realidad las ilusiones de
niños enfermos.

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