Leslie tiene once años y una vocación: ser doctora y ayudar a curar y dar fuerzas a otros niños como ella.

Leslie sabe cómo se siente un niño ante la enfermedad. Y tenía clara su ilusión: ser doctora, por un día, en Sant Joan de Déu y acompañar a su médico haciendo visitas, recetando, conversando con los pacientes... Una jornada muy especial que podía prepararla para el futuro que imagina.

Leslie y su familia pusieron todas sus ganas en demostrar cómo su pasión era capaz de contagiarnos a todos. Su madre preparó una bata para la futura doctora. Su padre le hizo un termómetro de madera. Ashlie, su hermana, realizó un dibujo enseñándonos cómo se imagina el futuro de Leslie... "¡Será la mejor doctora del mundo!”. Y la propia Leslie se comprometió a preparar una presentación para un grupo de doctores de Sant Joan de Déu. Todo estaba en marcha.

Desde el principio, el hospital se volcó para que Leslie viviera un día muy especial que podía marcar su futuro como médico. Empezó muy pronto, a las ocho de la mañana, y la propia doctora de Leslie bajó a recibirla. "Buenos días princesa” le dijo. Leslie, sin dudarlo, contestó... “¡Hoy... soy doctora!”. Y así fue... durante toda la jornada, cada vez que que alguien la llamaba doctora, Leslie se iluminaba con una sonrisa.

Leslie

A primera hora, Leslie firmaba su contrato de "doctora de la ilusión". Antes de la firma, el director de RRHH del hospital, le hizo el mismo encargo que se les pide a todos los doctores “curar y cuidar”. Leslie se comprometió y firmó como doctora por un día. Recibió un maletín personalizado, un recetario de la ilusión y su tarjeta de acreditación. "Para mí es muy emocionante y para ella me imagino el día más feliz. Es el inicio de una carrera que ella ha querido desde el principio" nos dijo su madre, emocionada, al empezar el día.

Leslie, junto a su doctora, experimentó y aprendió lo que significa ser médico en un hospital como Sant Joan de Déu. Pasó consulta a los pacientes, conversó con ellos, les auscultó... Sus recetas eran sencillas pero muy agradables: abrazos de mamá, besos de papá, comida saludable… Leslie también visitó los distintos departamentos del hospital. En Neonatología la recibieron con una caja de bienvenida en la que encontró un fonendoscopio más pequeño, para auscultar a los bebés. Leslie estaba encantada e incluso ayudó a dar de comer y cambiar a un recién nacido. Antes de comer, fue a visitar a los voluntarios del Hospital y dio una vuelta por las cocinas, donde se prepara toda la comida para los pacientes, trabajadores y visitantes.

La doctora Leslie comió en el comedor de personal, en una mesa con todos los doctores de Oncología. Como una colega más, conversó con ellos acerca de todo lo que había aprendido durante la mañana. Por la tarde continuó su jornada... Visitó el servicio de Rehabilitación, donde la esperaban los fisioterapeutas y, más tarde, junto al director científico del Área de Oncohematología, el Doctor Jaume Mora, conoció la labor de investigación que se realiza en Sant Joan de Déu.

Su presentación ante los distintos médicos del hospital, fue la nota final a un día lleno de emociones y vivencias que no olvidará. Una vivencia que será su máximo apoyo para seguir esforzándose y convertirse, algún día, en doctora de oncología pediátrica.


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