Elena, 9 años. Oncología

Existe una ciudad dentro de una pequeña isla dónde se esconden misterios sólo descifrables por Sherlock Holmes, una ciudad dónde el cielo se llena algunas noches de polvo de hadas y hace que Campanilla, Peter Pan y los niños perdidos pongan rumbo al País de Nunca Jamás. Existe una ciudad británica que aguarda mil aventuras, y que desde hace tiempo lleva esperando a una pequeña valiente capaz de hacer lo posible por visitarla.

Elena es una pequeña viajera de 9 años que quiere pasear por todos los rincones de Londres como la protagonista de cientos de películas que ha visto y quiere hacerlo acompañada del mejor reparto que existe para ella: su familia.

Cuando la conocimos, nos encontramos ante una pequeña aventurera de pocas palabras. No le gustaba demasiado hablar ni contarnos acerca de aquello que le hacía más ilusión, se encontraba cansada por el tratamiento, pero poco a poco fuimos descubriendo cuál era su ilusión: ¡Conocer Londres de punta a punta! Fue así como le explicamos que para hacer realidad su mayor ilusión debía trabajar a diario para conseguirlo. Necesitaba reunir todas sus fuerzas y realizar los deberes que nos debía entregar para mantenerse ilusionada hasta  que llegara el día de poner rumbo a su viaje.

En los siguientes encuentros, Elena fue dejando que la conociéramos poco a poco y fue recuperando sus ganas de esforzarse. Ahora tenía un objetivo: poder viajar dejando atrás los días grises que hacía tiempo que la acechaban. Los deberes de ilusión le dieron a la pequeña algo con lo que pasar las horas y Elena hablaba y hablaba para explicarnos todo el trabajo que había hecho con su familia. Fue tanto su esfuerzo y entusiasmo que incluso quiso aprender mucho más inglés… ¡Además lo practicaba con su hermano para poder disfrutar al máximo de su viaje! Elena estaba haciendo el camino hacia su Ilusión, aquella que había conseguido romper las barreras, transformándola en una pequeña entusiasta y trabajadora. Se imaginaba vagando por las calles londinenses, visitando el Big Ben, montándose en el London Eye… y eso era lo que la mantenía con fuerza e ilusión hasta que llegara el día tan esperado.

Y por fin sus esfuerzos dieron resultado; llegó el día en que Elena ya no tenía que imaginarlo. Después de trabajar en todos los dibujos, los videos y los mapas que nos entregó, Elena cogió el avión rumbo a la ciudad en la que acumular recuerdos y aventuras; rumbo a un viaje que le recordará para siempre cuál es el poder real de la ilusión.

Gracias a Carburos Metálicos por hacer posible que pequeñas luchadoras como Elena crean en la fuerza de la ilusión para poder seguir luchando.

 

 

Ayúdanos a hacer 
realidad las ilusiones de
niños enfermos.

 HAZ UN DONATIVO


Deja tu mensaje:


Subir vídeo
Subir vídeoCambiar

No hay comentarios