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Los
beneficios de nuestra acción social son, en todas las ocasiones,
muy significativos. Todos hemos albergado en alguna ocasión una
ilusión intensa y todos sabemos el efecto que esa emoción
produce sobre valores esenciales como el compromiso, la perseverancia,
la paciencia, la valentía, la resistencia. Los niños enfermos
y sus familias viven en una rutina durísima. La ilusión
que les provocamos entre todos y el esfuerzo personal que ellos mismos
aportan para hacer realidad sus ilusiones, producen unos resultados igualmente
espectaculares. Más allá de los momentos especiales que
quedan para siempre en sus recuerdos, es realmente cierto que puede observarse
una reacción positiva en sus sistemas de respuesta ante la enfermedad.
¿Cual es el beneficio
social derivado de PROVOCAR ILUSIÓN?
Desde
nuestros valores y en nuestro contexto, provocamos ILUSIÓN para
construir
RESILIENCIA en los niños enfermos
y en sus familias.
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